Jardines verticales

 

Qué es un jardín vertical

Es una instalación vertical, cubierta de plantas de diversas especies y cultivadas sobre una estructura especial, dando la apariencia de un jardín, pero en vertical.

Los jardines verticales, no son exclusivos del hombre; existen de forma natural, ya que las plantas son perfectamente capaces de desarrollarse en barrancos y acantilados.

La construcción e instalación de este tipo de jardines pretende emular esta capacidad natural de las plantas; sin embargo, para obtener un resultado exitoso, son necesarios  una serie de conocimientos; solo así, conseguiremos que el ecosistema creado, perdure en el tiempo.

Un Ecosistema vertical

Un ecosistema es una comunidad de seres vivos cuyos procesos vitales se relacionan entre sí y se desarrollan en función de los factores físicos de un mismo ambiente, estableciendo una relación entre el conjunto de organismos vivos  (biocenosis) y su hábitat físico (biotopo).

La Biocenosis está constituida por plantas, hongos, bacterias y animales en interacción con el sustrato construido para su desarrollo, nuestro biotopo artificial.

Beneficios

Reducción de hasta 5 grados de la temperatura interior de un edificio en verano y conseguir mantener esa misma regulación en invierno.

Reducción de la proliferación de insectos y bacterias, ya que el ecosistema posee un repelente biológico propio.

Cada metro cuadrado de cobertura vegetal produce el oxígeno que necesita una persona durante un año y atrapa 130 Gr. de polvo al año. Un edificio de cuatro plantas, con una fachada cubierta por un jardín vertical, filtra anualmente 40 toneladas de gases nocivos y puede atrapar y procesar 15 Kg. de metales pesados  al año.

Una cobertura vegetal sirve también como aislante, reduciendo hasta en 10 decibelios la contaminación acústica.

 

Si tiene dudas sobre como desarrollamos nuestros proyectos, la forma de seleccionar las plantas para cada jardín vertical, qué tipo de instalación sería la más adecuada a sus necesidades, estaremos encantados de ayudarle y ofrecerle toda la información necesaria.


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Rejuntado de piscinas

 

Todas las piscinas necesitan un correcto mantenimiento, para disfrutarlas al máximo.

Un punto que debe tener especial atención el propietario de una piscina, es la junta existente entre los gresites.

Se puede observar fácilmente cuando entre los gresites existen zonas sin esa junta blanca impermeable que los une, viéndose unas líneas negras, que no tienen por qué ser suciedad, sino el cemento negro de la parte trasera del revestimiento vítreo.

Cuando tenemos una piscina con falta de lechada pueden aparecernos algas de forma más permanente entre los gresites, ya que tienen un sitio donde cobijarse y crecer, a pesar de dar dosis de choque con desinfectantes y anti algas fuertes.

También se puede dar el caso de que por falta de lechada algunos de los cantos vivos de los gresites puedan provocar cortes a los bañistas, por lo que es muy recomendable que siempre esté en condiciones óptimas.

Estéticamente es muy agradable ver una piscina con la lechada en perfecto estado.

Aproximadamente cada 4 o 5 años es recomendable vaciar el vaso de la piscina, proceder a una limpieza en profundidad y rejuntar el vaso de la piscina.

 

La junta blanca impermeabilizante debe ser especial para piscinas, ya que va a estar en contacto con agua, productos químicos e inclusive con sal, si en nuestra depuradora tiene una desinfección con clorador salino. Todo ello sin olvidar del efecto del sol.

El material de la junta debe ser resistente a las heladas, debe endurecer cuándo seca, sin llegar a fisurar y es recomendable que sea dúctil y trabajable para que su aplicación sea la más correcta.

El tener una lechada en condiciones nos facilita la limpieza del vaso, además de repeler parte del agua y ayudar a la impermeabilización del vaso. Esto no quiere decir que la lechada sea la que hace estanca una piscina, pero si ayuda a ello.

 

Este tipo de trabajos tienen que ser realizado por empresas especializadas para garantizarnos una correcta aplicación de los productos y conseguir alargar la vida útil de la piscina.

En Raúl Míguez Martínez S.L., estamos para ayudarle y ponemos nuestra experiencia a su disposición. Nuestra forma de proceder es la siguiente:

Una vez vaciado el vaso de la piscina, se limpiará tanto las paredes de la piscina como el fondo, con una mezcla neutra de agua jabonosa a presión, combinado con un producto especial anti calcáreo para piscinas.

 

procederemos a secar las paredes; en caso de necesidad, debido principalmente a la humedad, instalamos una bomba de calor para acelerar el proceso y conseguir eliminar los restos de morteros y los gresites que estén a punto de caer

 

Se remplazarán los Gresites que falten y se rejuntarán con una cola, especialmente prevista para piscinas. Se utilizará un mortero adecuado para piscinas y llanas de goma, formando zonas pequeñas y rellenando las juntas en toda la profundidad, sin dejar huecos. Los morteros para juntas disminuyen los movimientos y las tensiones del recubrimiento, mejoran la adherencia global del mosaico y frenan el paso del agua hacia el soporte. Además actúan como parte de la sujeción del propio mosaico y previenen que se pueda desprender algún gresites.

 

Dejaremos secar hasta que la masa pierda el brillo superficial (entre media y una hora aproximadamente) y procederemos a la limpieza de las paredes y fondo con un estropajo de esparto para eliminar los restos de polvo.

 

Al cabo de unas 30/40 horas aprox. se puede volver a rellenar la piscina, después de haber repasado todas las juntas. Para activar y garantizar el secado, se colocaran focos eléctricos si necesario y/o bomba de calor.

La piscina será puesta en estado de perfecto funcionamiento, así como entregada con la correcta nivelación de todos los parámetros y niveles de P.H. y Cloro, según el reglamento sanitario de piscinas de uso colectivo.

 

 

Si tiene dudas sobre algo, estaremos encantados de ayudarle.


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Sistemas de desinfeccion

 

Intentare, de la forma más sencilla posible, explicar cómo funciona la desinfección en una piscina:

 

Entre los sistemas tradicionales más comunes para el tratamiento desinfectante del agua, encontramos el uso del cloro.

Lo cierto es que, la continua exposición a tales productos químicos cuando disfrutamos de nuestros baños en la piscina puede generar numerosos problemas de salud. No obstante, hoy en día, encontramos una amplia gama de tratamientos alternativos que reducen la presencia de estos productos químicos en el agua. Cada vez son más los usuarios que optan por la desinfección con compuestos minerales (cobre o zinc), por radiación ultravioleta, osmosis inversa, filtración por diatomeas, ozono, electrolisis salina… todas ellas alternativas eficaces para el tratamiento y desinfección del agua de nuestras piscinas.

 

La desinfección más común, en comunidades propietarios, debido principalmente al gran número de bañistas diarios, es a través del uso de Cloro o Tricloro.

La cloración es un procedimiento de esterilización y desinfección del agua mediante el uso de cloro o compuestos clorados. Su acción germicida erradica las bacterias, mohos y algas; y con ello, al erradicar los agentes patógenos conseguimos eliminar las enfermedades trasferidas por el agua como pudiera ser: el cólera, fiebre tifoidea, disentería o hepatitis A.

 

Actualmente, la aplicación de sistemas de electrolisis salina para el tratamiento del agua de piscinas de uso colectivo en comunidades de propietarios, están imponiéndose de manera progresiva debido principalmente a su gran eficacia, comodidad y seguridad. Para conseguir la desinfección deseada en nuestra piscina a través de la cloración salina no basta, como muchos piensan,  en echar sal y listo; es un poco lo que te comentaba:

El método consiste en añadir cloruro sódico, lo que comúnmente conocemos como sal (NaCI) al agua de nuestra piscina. 6 kilogramos de sal por metro cúbico de agua será suficiente para conseguir un antiséptico natural. Esta concentración salina es aún menor que la que encontramos en una lágrima del ojo humano y ocho veces menor que la concentración de sal que encontraríamos en el mar.

 

El proceso …

Para conseguir producir cloro a partir de agua salada necesitaremos instalar un aparato que contiene, grosso modo, una célula y dos electrodos (de polaridad positiva y negativa) que permite realizar una de las fases clave llamada electrólisis. La electrólisis es un proceso sencillo mediante el cual se consigue separar los múltiples elementos de un compuesto mediante la aplicación de una corriente eléctrica continua. En el caso que nos ocupa, la electrólisis será capaz de separar el oxígeno, el hidrógeno y todos los demás componentes que estén presentes en nuestras aguas como sales, y otros minerales. Una vez separadas las sustancias, en los electrodos se produce una transferencia de electrones entre estos y los iones produciendo sustancias nuevas.

En resumen, cuando el agua salada de nuestra piscina pasa a través de los electrodos, la sal disuelta se transforma en hipoclorito sódico (NaCIO) que disuelto en agua, resulta un potente desinfectante; además, la célula generará automáticamente un cloro libre (Cl2) que no se degrada; evitando las indeseadas y tóxicas cloraminas, que se destruyen durante el proceso. Este cloro, que se convertirá en sal otra vez, será capaz de erradicar las algas, bacterias y microorganismos patógenos que pudiéramos encontrar en el agua de nuestras piscinas.

 

Una instalación de ese tipo, para una piscina media (Aprox. 100 bañistas), de 250 M3 de agua y una filtración de 10 horas, costaría unos 12.000,00 € + IVA, montaje incluido.

 

En R.M.M.S.L., pensamos  que, su salud y la de su familia es lo suficientemente importante como para tener en cuenta esta tecnología.


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